12 abr 2010

El ataque de un vampíro [2ª parte]

Alexander era un ser bello,
su rostro era indescriptible,sus labios eran rojos,su tez era clara,su piel fría,sus ojos eran claros,sus cabellos obscuros y su comportamiento conmigo era magnifico,se comportaba como si de verdad el fuera mi padre,me gustaba por que me sentía protegida.

Después de mi primera semana durmiendo con el en su mismo ataúd,
me hizo el mio propio,
la primera noche no pude dormir,
echaba de menos juguetear con sus cabellos mientras dormía acurrucada a el,
en su enorme ataúd,y aunque el mío era digno de una princesa,
me sentía sola en ese pequeño ataúd hecho a mi medida.

Asique volvía al suyo para dormir acurrucada con el,
con mucho cuidadito para que no rozase la mínima luz a mis pequeños pies descalzos.
Volví a juguetear con sus cabellos una vez más,
mientras el rodeba con sus brazos mi pequeño cuerpecito.

Me enseño que debía aguantarme la sed,
por que queríamos fingir ser personas normales delante de los mortales,
pero yo solo era una niña,vampirésa recientemente,incapaz de acatar las ordenes de Alexander,en una ocasión cuando la costurera remataba mi vestido nuevo,se pincho el dedo con una aguja y su dedo comenzo a sangrar.
Entonces yo la dije:

-Oh! esta sangrando,le daré un besito para que se cure.

Ella me sonrió,entonces me lleve su dedo a la boca,limpie con mi lengua la sangre que asomaba y acabe mordiéndola.
Entoncés entro Alexander a la habitación...mientras el la miraba asombrado y boqueabierto yo daba vueltas mirándome en el espejo con mi vestido rojo nuevo.

-¿Estoy hermosa Alexander?

-ohhh! Mariee! ¿pero que has hecho? ¿que es lo que te tengo dicho?

Puse morritos y le conteste:

-Que en casa no se hace.

-Que sea la última vez Marie,en casa hay que ser buena.

Yo era una niña adorable,y los demás eran incapaces de negarme mis caprichos,eran demasiado fáciles de engatusar.

Un día en mis clases de piano:

-No! no! Marie no lo estas haciendo bien,ese dedito lo tienes que vigilar.

(continué tocando)

-No! no! Marie la próxima vez que lo hagas mal te cortaré ese dedito.

Cuando Alexander entro a la sala,vio como el señor Luis Emmet yacía en el suelo sobre la alfombra,y yo continuaba mis clases de piano sola.

En otra ocasión,en una tienda de juguetes,vi una muñeca que me había llamado la atención,el señor de la tienda nada más verme mirar la muñeca me dijo:

-¡Demasiado cara para una niña tan pequeña como tú!

Le sonreí,me mostré lo más agradable,me acerque y le ataque...después salí de la tienda con la muñeca entre mis brazos.

Continuará....




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